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Tool y su inóculo del miedo

El pasado 30 de agosto se lanzó el quinto álbum de la agrupación de metal alternativo más misteriosa e icónica de inicios de este siglo, revisaremos el proceso, calidad y lo que simboliza este nuevo trabajo.

No nos tocó esperar “10.000 días” para escuchar lo nuevo de Tool, aunque se sintió como si hubiera pasado ese tiempo, estos 13 largos años tuvieron sus consecuencias en el disco y aun así no pudimos evitar la emoción de escuchar lo nuevo de la mística, oscura y científica agrupación de metal alternativo.

FEAR INOCULUM ha sido un proceso enorme lleno de ideas, roces, y mucha paciencia. Todos los medios durante los últimos años publicaban entrevistas o información donde lo integrantes explicaban cómo iba el disco, o con la fecha del lanzamiento que seguía cambiando dañando nuestra ilusión, pero la espera terminó y finalmente podemos disfrutar en cualquier plataforma este y todos sus trabajos.

¿Ha valido la pena?

Sí y No; nadie puede negar la calidad musical que tiene la banda y el aporte que le da cada uno de sus integrantes; posee definitivamente un sonido más místico, momentos que son eternos y letras con libertad de interpretación; en general es un buen disco, lleno de todos los elementos que Tool siempre nos ha regalado y con una excelente producción, temas como el que le da nombre al disco, “fear inoculum”, “invincible” o “descending” es donde se reflejan todo esto elementos en canciones que superan los 10 minutos.

Pero tiene un enorme problema, y es la falta de conexión que siempre caracterizó a la banda con su público. Cuando se escucha cualquier otro disco de Tool como mínimo una canción te llega, te llena con su sonido o letras, no puedes dejar de escucharla y cuando se repite se descubren nuevas cosas: Sober del Undertow, Forty Six and 2 y Stinkfist del Ænima, Schism y Parabola del Lateralus, Jambi y The Pot del 10000 Days (y es seguro que se puede ampliar la lista dependiendo del fan que escucha a fondo la banda). ¿Cuál canción de este disco puede ser igual de buena como sus antecesoras?, hay muchos temas rescatables, pero ninguno genera esa sensación visceral o interna, no se siente como el Tool que siempre amamos, y es lo normal después de una década donde no solo ellos maduraron si no que las audiencias cambiaron.

Constantemente se mantiene la emoción por saber algo de una banda que definitivamente ha marcado mucho el estilo de hacer la música más allá de lo normal, tal vez sea el último o penúltimo disco que se recomendaría de la agrupación pero sigue siendo un disco que se puede apreciar más de una vez. No el mejor, pero en definitiva no es lo peor que escucharás hoy en día.

Tool ya tiene agendado varias presentaciones en su país, deseamos que pronto comiencen a realizar presentaciones a niveles mundial, quién sabe, tal vez Colombia, ¿por qué no?, antes no querían las redes sociales y ahora están en todas y su música finalmente se encuentra en YouTube y Spotify. Si cambiaron ese pensamiento de las plataformas puede que también lo hagan con lo de visitar esta parte del mundo. Esperamos 13 años, podemos esperar más para ser sorprendidos.

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